13. El plan de la ciudad industrial.

 A ese aislamiento patagónico había contribuido, involuntariamente, un arcaico concepto estratégico, según el Teniente Coronel Francisco S. Torres. En efecto, dicho jefe militar, en una carta al señor Luis Beltrán Mercado, del 19 de enero de 1945, decía, refiriéndose a Neuquén que "es el territorio que más ha sufrido los inconvenientes de una vetusta teoría militar sobre la defensa nacional: mantener despoblado y semi-abandonado el posible terreno de probables invasiones... teoría rancia que la Aviación se ha encargado de mandar al archivo, porque a mi modesto entender, "la mejor defensa está en el progreso material efectivo..."
 Ya en previsión de la futura ciudad industrial patagónica, la ley 5559, de fomento de los territorios nacionales -propiciada por Ramos Mexía-, establecía los grandes lineamientos del desarrollo económico de esas regiones. Tanto los exportadores de lana como los importadores de tejidos, así como el sistema ferroviario británico asociado a ese antiguo sistema de dependencia, se oponían a toda modificación del "status". Los nuevos ferrocarriles de fomento inspirados por Ramos Mexía, introducían la competencia en los transportes ferroviarios que los ingleses quería mantener en sus manos con carácter monopólico. Por otra parte, el interés de Ramos Mexía no se detenía en la industrialización de las materias primas de la Patagonia argentina, sino que se proyectaba a la adquisición e industrialización de las materias primas chilenas, como elemento, como elemento para la reanimación económica del sur del país hermano y en mutuo beneficio.
 La elección que realizó Willis para el emplazamiento de la Ciudad Industrial de Nahuel Huapi, se fundaba en serias consideraciones técnicas y económicas. La creación del Lago Limay, explicaba en su informe, produciría una caída en el río, que según el caudal medio de los últimos diez años: "dará
una fuerza teórica de 80.000 caballos, de los cuales se podrían llevar a la ciudad, a 12 kms. de la usina generadora, probablemente 50.000 caballos constantemente aprovechables".
 El plan establecía cuatro secciones distintas en la Ciudad Industrial:

1º  Sección manufacturera a situarse junto al Río Limay, cerca de los ferrocarriles y bien abastecida de agua.

 2º Sección para viviendas obreras, tiendas, negocios diversos, extendida desde la sección industrial al noroeste a través de la avenida central.

3º Sección residencial en el noreste.

4º Sección para arsenales ferroviarios y reserva militar al suroeste del ferrocarril.

 El Plan reservaba 16 hectáreas para erigir allí la Universidad Industrial y de Bellas Artes, estableciendo así un concepto moderno y renovador de la función universitaria en la construcción de un país. En otra parte de su estudio sobre el potencial hidroeléctrico de la Cordillera, Willis estimaba la energía total de la zona cordillerana en unos 6.824.000 caballos de fuerza métricos, comparándola con la energía total de las Cataratas del Niágara, que era de 5.800.000 caballos de fuerza.
 Terminadas las tareas del equipo técnico, sus miembros regresaron a Estados Unidos. Willis permaneció en nuestro país para concluir la redacción del informe final. El contrato que lo obligaba con el gobierno argentino vencía seis meses más tarde, plazo que debía ser empleado para los trabajos de redacción y ordenamiento de los informes técnicos. Pero los intereses políticos del momento se alzaban contra los vastos proyectos.
 
 
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