El geólogo Willis regresó al Campamento Valcheta.
Venía reconfortado por el apoyo del ardoroso Ministro y las palabras
de aliento del perito Moreno. Los proyectos de estudios del embalse para
el Arroyo Valcheta, con el emplazamiento de las represas, presupuestos
y dibujos estuvieron listos para mediados de agosto. Willis sustituyó
los continuos y agotadores viajes hasta los campamentos de los topógrafos
y geólogos que lo acompañaban, instalando su oficina en un
vagón. El geólogo sabía que la precisión de
los estudios y la seriedad de los presupuestos sería puesta a prueba
por los
funcionarios del Departamento de Irrigación de Buenos Aires,
hostiles a la empresa. Sabía, además, que los costos de construcción
de las represas serían compensados por el mayor valor adquirido
por la tierras después de la irrigación. Pero según
expresaría Willis años mas tarde en su Historia de la
Comisión, "los ingenieros argentinos, educados en los métodos
europeos, optarían por el sistema de mampostería pesada y
concreto, que resultaría de un costo prohibitivo en la Patagonia.
La práctica inglesa y norteamericana había retornado a las
construcciones de embalses de tierra, como los construidos en la Mesopotamia
4.000 años atrás, y el señor Willis se proponía
usar dicho tipo, pues la tierra del desierto suministraría el material
para la altura que requirieran las represas".
En una carta privada, resumiendo los resultados de los
ímprobos estudios realizados por la expedición, el geólogo
Willis escribió: "Hay agua suficiente para abastecer a San Antonio
sobre una base de población de 10.000 almas, el ferrocarril, los
barcos de recalada en el puerto, la población rural y la hacienda
que pueda pacer dentro de una extensión de 24 kms. de ancho a cada
lado del ferrocarril por 100 kms. a lo largo del mismo.
Y eso es solamente una pequeña parte del volumen mínimo
de líquido; alrededor de 1/10".
El 10 de octubre de 1911 el informe completo fue presentado al
Ministro Ramos Mexía. El Ministro examinó el informe y consultó
al Director de Irrigación Julián Romero. Dicho funcionario
no compartía los puntos de vista del Ministro acerca de la promoción
patagónica.
Leyó apresuradamente el informe y el proyecto de Willis
y le dijo a Ramos Mexía que el proyecto era técnicamente
correcto pero económicamente irrealizable. NO obstante este juicio,
Ramos Mexía le ordenó que estudiara los cálculos de
costo exigiéndole un informe inmediato sobre el asunto porque entendía
que se trataba de una necesidad nacional.
"Los ataques en el Congreso al señor Ministro Ramos Mexía
y a su política de desarrollo nacional -escribió Willis-
continuaron con violencia y acritud creciente. Como el tiempo transcurría
sin que Willis tuviera noticias del destino corrido por el proyecto presentado,
se dirigió al Ministro solicitándole una información
acerca del mismo. habían pasado ya seis meses sin que el Director
de Irrigación presentara su informe sobre el proyecto. Convocado
por el Ministro a su despacho, el funcionario manifestó que no había
podido redactarlo, pues un empleado de su oficina, para preparar mejor
los antecedentes, se había llevado a su domicilio toda la documentación
de Willis y al incendiarse su casa, el fuego había consumido todo
el trabajo de la Comisión patagónica. Ante esta increíble
noticia, el Ministro despidió severamente al funcionario. La burocracia
se había tomado su primera revancha. Pero los originales del Informe
estaban celosamente custodiados en los archivos del campamento de Valcheta.
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