En sus Memorias, precisamente, Ramos Mexía comentaría
amargamente la lucha que se había llevado contra los intereses nacionales.
El gran Ministro que había pugnado por trazar líneas férreas
para industrializar el Sur, veía su utilización reducida
a fines puramente turísticos: "Los de la Patagonia han sido celebrados
como líneas de turismo -escribe-, y yo, como una burla he recibido
muchas felicitaciones por ese pensamiento genial (?!). Y agrega: "Queríamos
hacer ferrocarriles en los desiertos para concluir con ellos..." "Yo le
dije a Roca: complete con el riel lo que hizo con la espada". Pero la Patagonia
espera culmine su Segunda Conquista del Desierto. Cuando ella se realice
plenamente, los nombres de Ramos Mexía y del geólogo Willis
resonaran en esas inmensidades, que ellos soñaron en transformar
y civilizar.
Las fuerzas invisibles de que hablaba Willis continuaron operando
mucho después de haber desaparecido la Comisión encabezada
por el geólogo. En efecto, la edición del magnífico
INforme Willis, cuyo primer volumen logró ser impreso por cuanta
de la Nación y dónde se exponía con alto nivel
científico el extraordinario potencial económico del norte
patagónico, se quemó o fue quemada en gran parte. Incluso,
llegaron a desaparecer algunos de los pocos ejemplares que existían
en las bibliotecas públicas. Los originales del segundo tomo se
mantiene inéditos, sepultados en un archivo. Pero ni el fuego ni
el olvido pueden borrar la historia.
Ramos Mexía y Bailey Willis, fueron precursores de quienes
desean y trabajan apasionadamente para que la Patagonia sea, no sólo
un pedazo integrante del territorio patrio, sino uno de los centros dinámicos
fundamentales de la grandeza nacional.
San Carlos de Bariloche, julio 1963.
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